Oración a Nuestra Señora de la Preciosa Sangre

Por: Mons. Fulton J. Sheen


Oh Virgen María, el Espíritu Santo te cubrió con su sobra y diste naturaleza humana a tu Divino Hijo, sin la cual no habría podio sufrir ni redimir.
Al octavo día de nacer lo llevaste al templo para su primer derramamiento de Sangre, como anticipo de la cruz.
En Caná, lo impulsaste hacia su hora de redención, pidiéndole comenzar su vida pública al obrar su primer milagro.
Junto a la Cruz estuviste de pie como activo participante de la redención y tu misma escuchaste ser nombrada Madre de la humanidad.
Cuando tu Hijo fue bajado de la cruz y puesto en tus manos, como en una patena, auque no era sacerdote, pudiste decir de verdad, como ninguno de ellos jamás lo ha dicho, las palabras de la Consagración: "Este es mi Cuerpo; esta es mi Sangre".
Así, el cáliz que Él bebió y el pan que ofreció fueron preparados por ti, como por un acólito del Divino Amor.
Virgen de la Preciosa Sangre, concédenos, por la Sangre que tu Hijo derramó que no se derrame más la Sangre de nuestros/as Hermanos/as.
Intercede por la humanidad doliente para que sean perdonados los pecados del mundo.
Te lo pedimos por los méritos de la Sangre Preciosa de aquel de quien tú fuiste tabernáculo de la Carne durante nueve meses.
Tú eres su madre y también nuestra madre, en el tiempo y por siempre.
Amén.


Oración a María - Mes de Mayo

María, Madre nuestra, Madre del Señor y del Iglesia, en este mes de flores y de gracias llegamos hasta ti con fe sencilla. Venimos con amor, con esperanza, a pedirte nueva vida.
Madre, que la Sangre de Cristo nos hermane y que su Cruz nos impulse a servir con alegría.
Acógenos, Misericordiosa: ruega por nosotros pecadores, para que el Señor resucitado viva en nuestros corazones. Enséñanos a imitar su propia historia, a creer fielmente en la Palabra de Jesús y a ponerla en práctica día a día.
Une a todos tus hijos/as que te buscan en el único Pueblo de Dios que peregrina. Que contigo construyamos en mundo de paz en la justicia. Que el Espíritu Santo nos guíe y al final del camino nos reciba en la casa del Padre Bondadoso.
Amén.


Madre de América

María, madre y compañera de Jesús,
mujer pobre y creyente,
plenamente amada del Espíritu:
danos VIDA en plenitud
y vence en nosotros todas las muertes.
Bendita entre la mujeres oprimidas,
Virgen libre y entera,
grávida de la esperanza de los pobres.
Madre de la América India,
de la América negra,
de la América mestiza;
acompaña hoy el caminar de tu pueblo.
Memoria de nuestra fe,
tierra fecunda de esperanza:
muéstranos a Jesús,
fruto bendito de liberación,
y ruega por tu pueblo
que lucha por la justicia y libertad
para un tiempo de PAZ.
Amén.


Oración a María para consagrar el Día y Pedir por las Vocaciones Misioneras

Oh María Santísima, Madre de Preciosa Sangre y Madre de la Iglesia, en este día quiero renovar mi consagración a ti, ofreciéndote todos los esfuerzos que haga, los sufrimientos que padezca y las obras que realice por la extensión del Reino de tu Hijo Jesucristo y por la perseverancia y santificación de aquellos que han sido llamados para que como misioneros, lleven la Buena Nueva hasta los confines del mundo y a todos ambientes.

Te pido por todos los misioneros de la Familia de la Preciosa Sangre, cuya misión compartimos:

  • Que seamos capaces de llevar el amor de tu Hijo Jesucristo a todos los pueblos;
  • Como guiaste a Jesús por el mundo, guíanos en medio de nuestros trabajos y fatigas. Como alentaste a tu Hijo en el camino de la Cruz, ven a nuestro auxilio cuando el desaliento y el fracaso se vislumbran en nuestro horizonte;
  • Como estuviste al pie de la Cruz del Señor, permanece tú, junto a nosotros, cuando nuestra fragilidad o el rechazo del mundo hayan destrozado nuestras esperanzas;
  • Danos perseverancia y fidelidad radicales. Haznos verdadera Buena Nueva para el mundo; signos de paz y de reconciliación;
  • Y, a aquellos que ahora están sintiendo la llamada a ser misioneros, dales valor para responder con generosidad.

Intercede, te lo pedimos Madre, ante el Dueño de la mies, para que suscitando numerosas vocaciones misioneras, tanto en la vida consagrada como laical, el nombre de tu Hijo Jesucristo, sea conocido y amado por todos el mundo. Amén.


Oración a María, Auxilio de los Cristianos

Dios Padre Todopoderoso, fortalécenos, por intercesión de la Bienaventurada Virgen María, a quien has dado a tu Iglesia como Madre y Auxilio de los cristianos.

Que con su ayuda podamos llevar pacientemente los problemas que nos afligen interna y externamente, que podamos vencerlos con amor y comunicar así a todos el misterio de Cristo, que vive y reina contigo por los siglos de los siglos. Amén.


A maría, Madre de la Preciosa Sangre

Te bendecimos, María, porque Dios te ha elegido entre todas las mujeres de la tierra, para ser la Madre de Jesús. Para El serías un cáliz puro y santo, pues Dios te preservó del pecado original y contigo comenzó la nueva creación.

Tú eres grande y magnífica, tu alma inmaculada resplandece. Tú eres el primer fruto de la redención, conseguido por la Sangre de tu Hijo. Antes que se hiciese ser humano en ti, Dios Te ha enriquecido de modo único en el género humano, para que pudiese realizar su designio sin límites. Tú diste el pleno consentimiento al Ángel que te comunicó el mensaje de Dios y te invitó a ser la Madre del Redentor.

Tú sigues incondicionalmente la voluntad de Dios con fe y confianza. Encontraste un camino lleno de pruebas, de sucesos inesperados y con tu fe te encuentras en el Calvario delante de tu Hijo sangrante, después de haber recorrido con El el camino de la cruz.

Te amamos, Madre. Bajo de la Cruz, Madre de la Preciosa Sangre, porque en el Calvario te han nombrado Madre de todos nosotros. Gracias a ti se ha derramado la Sangre Redentora de Jesucristo, pues tú eres la Madre del Cuerpo Místico de Cristo, la Madre del La Iglesia.

Con Jesús queremos sufrir por tu dolor, con El queremos alegrarnos por tu gloria. Muéstranos el camino hacia ti, Madre Dolorosa. Queremos acompañarte. Contigo queremos consolar y amar a los que sufren, aunque no te conozcan ni te comprendan, porque Jesús ha derramado su Sangre por todos. En particular queremos consolar a los abandonados, a los desperados y a todos aquellos que nadie ama.

Está cerca de nosotros, Madre de la Preciosa Sangre, para que nosotros también nos acerquemos a los que tú amas. Danos la fe para que nos dejemos guiar por el Espíritu de Dios, siguiendo tu ejemplo.

Danos tu humildad, para que seamos siervos de aquellos por los que Jesús murió. Danos tu cruz, para que llevemos la misericordia y la esperanza a los que viven en gracia.

María, Madre nuestra, haz que en esta tierra nosotros, nos pongamos en tu lugar para que Jesús viva en todos y se pueda extender su Reino por todo el universo. Ayúdanos a ofrecer nuestra sangre con la de Cristo para gloria del Padre y la salvación del género humano.

Amén.


Oración a Nuestra Señora de la Preciosa Sangre

María, Madre nuestra,
haz que en esta tierra
nosotros nos pongamos en tu lugar
escuchando y siendo fieles
para que Jesús viva en todos nuestros hermanos/as
y se pueda extender su Reino por todo el universo.

Ayúdanos a ofrecer nuestra sangre con la de Cristo
para la gloria del Padre
y la salvación de toda la creación.

María, nuestra Señora de la Preciosa Sangre,
nos sostenga en el espíritu misionero.

Amén.