Oración por la congregación (misioneros CPPS)

Oremos por nuestra Congregación, por sus Directores y todos sus miembros y por el aumento de las vocaciones.
Señor, mediante la intercesión de San Gaspar y San francisco Javier, bendice a nuestra Congregación, tanto a los que en tu nombre la dirigen como a todos sus miembros. Haz llegar a nosotros muchos y entusiastas varones, quienes con humildad y obediencia se entreguen a la obra de la Congregación y cumplan en todo su santa voluntad.

Oremos por nuestras misiones.
Señor, Tú has dicho: "La cosecha es mucha, pero los trabajadores pocos" despierta entre nosotros muchas vocaciones para servir en nuestras misiones y bendice a los que están sirviendo a tu pueblo en todo el mundo. Los bienaventurados apóstoles Pedro y Pablo y todos los santos misioneros los apoyen y protejan.

Oremos para que podamos ver y cumplir nuestra misión en el mundo de hoy.
Señor, haznos estar siempre concientes de nuestra tarea diaria. Ayúdanos a discernir y entender los signos de nuestros tiempos, para que podamos dar frutos de salvación para todos y para tu gloria.

Oremos por nuestros enfermos.
Compasivo Jesús, mira con bondad a tus siervos enfermos. Dígnate consolarlos y fortalecerlos. Recibe nuestras oraciones por ellos y hazlos capaces de aceptar sus sufrimientos con el mismo espíritu con que Tú aceptaste la cruz por nuestra redención.

Oremos por nuestros bienhechores.
Señor, en tu bondad premia con la vida eterna a todos los que por tu nombre nos han hecho un bien.

Oremos por la gracia de una santa muerte.
Jesús, Rey de la eterna gloria, concédenos partir de este mundo favorecidos con tu amor, y, así poder llegar a tu santa presencia. San José, patrono de los moribundos, ruega por nosotros.

Oremos por los que han muerto, especialmente por los miembros y bienhechores fallecidos de nuestra Congregación.
Dales, Señor, el descanso eterno y brille para ellos la luz de la eterba gloria, Descansen en paz. Amén.


Oracion por la Congregación

Por: Ven. Juan Merlini

Señor mío Jesucristo, te doy gracias de todo corazón por la infinita bondad con la que te dignaste llamarme para formar parte de aquellos que viven y trabajan bajo la protección de tu Sangre Preciosa.

Dios mío, concédeme que aprenda a apreciar, cada día más, esta inmensa gracia con la que Tú me has honrado. Nunca podré agradecerte lo suficiente por esta vocación, ya que es la fuente mística de muchas bendiciones para mí.

Tú me has llamado para dejar mi hogar, mis parientes, mis amigos y todo lo que atrae a la pobre naturaleza humana, para que Tú seas el dueño de todo mi corazón, de toda mi alma; así pueda yo cooperar dignamente con tu gracia hasta la muerte. Perro esto no está en mi poder, es, una vez más, la obra de tu gracia. Por esta gracia yo te ruego, por esta gracia yo te imploro, Concédeme que mi inclinación al pecado no ponga obstáculos a tus continuas gracias.

Te prometo, con tu gracia, practicar la humildad y la obediencia, observar la Regla, buscar sólo tu voluntad y agradarte en todas las cosas. Oh, ¡cuánto te amo por tus constantes y siempre nuevas inspiraciones que te dignas concederme! Dios mío, veo claramente que deseas hacerme santo: por esto seas alabado miles de veces. Mi vida es tuya, te la consagro sin reservas. Ya no viviré más según mis deseos: quiero ser tuyo, completamente tuyo y siempre tuyo. Haz conmigo lo que sea de tu agrado.

Voluntariamente y por amor a ti, acepto pruebas y aflicciones, ansiedad y menosprecios, enfermedad, cruces y cualquier otra aflicción que tu providencia paternal pueda tener reservada para mí durante el curso de mi vida. Sólo, concédeme tu amor; eso será suficiente para mí.

Concédeme, Señor, que pueda vivir por amor a ti, que pueda morir por amor a ti y que por toda la eternidad mi alegría y mi gozo sea sólo amarte.

Pero, mi amado Jesús, no ruego sólo por mí. Sé que debo mucho a la Congregación que me ha recibido en su amoroso seno. ¿Cómo podré retribuir los servicios que la Congregación se merece?

Señor, suple tú mi deficiencia. Defiende y fortalece siempre a la Congregación con tu protección y gracia. Hazla florecer cada día más, en virtud y perfección y anímala eficazmente con tu Santo Espíritu. Multiplica sus actividades dondequiera que veas mayores necesidades y beneficios. Provee Tú, por todas sus necesidades espirituales y temporales. Dirige con tu luz a aquellos que has puesto a su cabeza, para que tus santos designios sean siempre cumplidos. Da a todos sus miembros abundante gracia para que vivan en la más íntima unión contigo. Derrama tus bendiciones sobre todos sus bienhechores. Mira con bondad sobre todas la almas redimidas por su Sangre Preciosa. Concede que las misiones, retiros y cualquier apostolado que la Congregación tome sean eficaz para las almas de los fieles.

También te encomiendo, Señor, los Institutos Píos para que el fruto de nuestros pobres esfuerzos permanezca por medio de ellos.

Sangre Preciosa de mi Jesús, fortalece mis oraciones y haznos santos.

Santa María, a ti encomiendo, en ti confío, tu intercesión nos obtenga todos los bienes temporales, espirituales y eternos.

Ángeles del cielo y especialmente mi Ángel de la Guarda, ofrezcan éstas mis súplicas a Jesús y María para que sean escuchadas.

San Gaspar, mi padre; San Francisco Javier, mi santo patrono, todos los santos y bienaventurados del cielo, rueguen por la Congregación, por todos sus miembros y por mí. Amén.


Oración para Adoratrices y Siervos de la Sangre de Cristo

Santa María De Mattias, tú fuiste llamada por el Espíritu para dar testimonio en la Iglesia del amor de Jesús Crucificado y Resucitado Pedimos tu intercesión por la Adoratrices y los Siervos de la Sangre de Cristo en todo el mundo. Ayúdanos a ser mujeres y hombres de oración. adoratrices y siervos quienes cada día aprendamos a poner nuestras vidas amorosamente delante del Señor. Haznos mujeres y hombres fuertes y al mismo tempo, gentiles; sensibles y abiertos a la voz de Cristo y por El, a cada voz y cada silencio de la angustia humana, Haznos mujeres y hombres fieles, felices de vivir nuestro carisma en y para la Iglesia, con libertad del corazón en la luz del Espíritu, Haznos mujeres y hombres humildes y pobres, dispuestos a aprender de cada persona y de cada acontecimiento de la vida; mujeres y hombres que saben unir todas las cosas según el plan de salvación de Dios en Jesucristo nuestro Señor. Amén.